JESUS
Imagínate a Jesús.
Siempre haciendo el bien.
Siempre pensando en los demás.
¡Cómo atraía Jesús!
¡Cómo sería su mirada!
¡Cómo sería su bondad, su amabilidad!
Todos le seguían, le admiraban, le querían.
Todos los de sencillo corazón.
Rodeado de pobres, enfermos, pecadores.
Acudían a El.
Le buscaban.
Siempre consolando.
Siempre ayudando a todo el que le necesitaba.
Siempre haciendo felices a los que le rodeaban.
Siempre amando.
¡Qué personalidad la suya!
¡Qué sencillez y al mismo tiempo qué majestad,
qué autoridad,
qué coherencia entre su hacer y su decir!
Quiero dejarle vivir en mí y poder decir como san Pablo:
"Vivo yo más no soy yo es Cristo el que vive en mí."
Mercedes
FELIZ CON DIOS


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