si te llamara. Me seguirías?

Tuesday, February 28, 2006

TODA VOCACION NO ES PARA HACERSE RICO SINO PARA SERVIR A LOS DEMAS



TODA VOCACION
NO ES
PARA HACERSE RICO
SINO PARA SERVIR A LOS DEMAS.

Objetivo:

"Reflexionar, iluminados por el Evangelio cual es el verdadero espíritu que ha de ser fundamento de toda vocación cristiana, para comprometernos a vivir nuestra vocación sirviendo a los demás"...

Ver.

«En una ocasión, el sacerdote de la parroquia, le preguntó al joven José, qué profesión iba a escoger. José le respondió: Quiero ser doctor para ganar mucho dinero». - «La niña Lupita quiere ser modelo porque sólo así llegará a ser rica, famosa y admirada por todos...» - «Josefina quiere ser técnica en computación porque es la carrera más redituable»... - En una reunión de padres de familia, el sacerdote comentó que un padre de familia se oponía a que su hijo entrara al Seminario porque era el que mejor sabía ordenar, y luego, quien le iba a ayudar».

1. ¿Crees que es estos casos se entienda la vocación como servicio a los demás?


Pensar.

Lee detenidamente los siguientes textos y subraya aquellas palabras o frases que más te llamen la atención:
- ¿«De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? Pues, ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? (Mt. 16, 26).
- «Se ponía Jesús en camino cuando uno corrió a su encuentro y, arrodillándose ante él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener vida eterna en herencia?».
Jesús le contestó: «¿Por que me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre».
El, entonces, le contestó: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud».
Jesús fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Sólo una cosa te hace falta: vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme».
Pero él, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque tenía muchos bienes.
Entonces Jesús, mirando a su alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil será que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!... Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios»...
Entonces Pedro le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos entonces?
Jesús le contestó: Todo aquel que haya dejado casa, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna» (Mc. 10, 17-25; Lc. 18, 28-30).


Actuar.

En particular, escribe qué es lo que aprendes de estos textos para tu vida y para tu vocación.



PARABEISPA VOCE

FELIZ ANIVERSARIO FRAY HELTON PIMENTA

MARZO 01 DE 2006

DESDE LO MÁS PROFUNDO DE NUESTRO CORAZÓN QUEREMOS DESEARLE UN FELIZ CUMPLEAÑOS A NUESTRO HERMANO FRAY HELTON.ELEVAMOS A DIOS NUESTRAS PLEGARIAS PARA QUE EL SEÑOR QUE LO HA LLAMADO A LA VIDA RELIGIOSA COMO AGUSTINO RECOLETO LE AUMENTE LA GRACIA DE SANTIDAD Y NOS PERMITA SEGUIR COMPARTIENDO LOS DONES DE LOS QUE TE HA DOTADO.

UN ABRAZO FRATERNÍSIMO

Monday, February 27, 2006

¡¡SI TU QUIERES PUEDES SEGUIRME!!



¡¡SI TU QUIERES PUEDES SEGUIRME!!

¡Que vocación tan grande seguir a Cristo!
«Si realmente Cristo te llama al sacerdocio o a la vida religiosa, no temas decir sí.
No temas entregarte únicamente y para siempre a Cristo.
No vaciles en apoyarte en su fuerza y en creer que su amor te sostendrá siempre en el servicio a tus hermanos».

¡Cuánto me consuela, Señor, saber que tú tienes planes sobre mí! Para ti no soy algo inútil.
No soy una creación de rutina, no soy un producto accidental.
Estoy en tus pensamientos y en tus planes desde antes del comienzo de todas las cosas.
Soy pensamiento de tu mente antes de que las estrellas brillaran y los planetas encontraran sus órbitas en obediencia.
Tengo sentido ante ti antes de tenerlo ante mí mismo.
Hay un plan para mí en tu corazón y eso basta para que yo valore mi vida y me atreva a existir. Tú ves donde yo no llego y sabes lo que yo no sé.
Tú me conoces y, conociéndome, cuentas conmigo para llevar a cabo tus sueños del Reino.
Tienes un plan para mí.Descubrirlo viviéndolo día a día es mi misma definición como Persona.
Quiero ser yo mismo, en fe cotidiana, hasta encontrarme a mí mismo en ti. Esa es mi vida ».
« No sólo tienes planes sobre mí, sino que los llevas a cabo.
A pesar de mi ignorancia, mi debilidad, mi pereza y mi inconstancia, tú llevas a cabo tus planes y cumples tu promesa.
Nunca me fuerzas, pero me llevas cariñosamente, con la ayuda de tu gracia, en el misterio que respeta mi libertad y consigue sus propósitos.
Tus planes no fallarán y tu meta se alcanzará sin falta.
Mi propia vida descansa en la perspectiva cósmica de tu infinita providencia.
La partícula de polvo se ha hecho estrella resplandeciente.
Soy parte de ese firmamento glorioso, y dejo que su belleza y su majestad se reflejen en la pequeñez de mi ser.
Entonces siento el poder de la creación que fluye en mis entrañas, y me lleno de alegría y de fe para levantar la voz en el concierto del universo.
He encontrado mi puesto en el mundo, porque he encontrado mi puesto en tu corazón ».
(Juan Pablo II)
La misión requiere candidatos llenos de fe para un trabajo paciente.
Jesús me está esperando.
¿cuándo te decides?


NO TENGAS MIEDO...
"SI EL TE LLAMA Y TE ATRAE HACIA SI,
TEN LA SEGURIDAD DE QUE NO TE ABANDONARÁ"







El sí a Dios



Autor: Fernando Pascual Fuente: Catholic.net El sí a Dios
En el cielo, en el mundo de lo eterno, el amor permanece, como una estrella...

El sí a Dios
Dar un sí sin condiciones no es algo fácil ni frecuente.

Dar un sí sin condiciones a Dios nos puede llenar de miedo o de sorpresas.
Quizá alguno piense que Dios sea un poco despótico, y por eso muchos prefieren conservar su libertad a cualquier precio, tener entre sus manos el polvo de su historia antes que abandonarse para que Dios los conduzca hacia lo desconocido.Pero es más fácil dar un sí incondicional a Dios si descubrimos que nos ama.
La vida cristiana tiene dos momentos fundamentales. El segundo sin el primero está cojo de partida.
¿Cuál es el primer momento? Consiste en hacer una experiencia profunda, cordial, del Amor de Dios.
Amor que inició con ese momento misterioso, inmenso, de nuestra concepción. Amor que continuó durante los meses de embarazo. Amor que nos ha mantenido hasta el día de hoy, a pesar de tantas enfermedades, accidentes, peligros, quizá hambres o abandonos. Seguimos en pie simplemente porque nos quiere, porque le importamos, porque somos para El hijos, aunque a veces un poco rebeldes o caprichosos.
Ese Amor de Dios creció de un modo misterioso y grande el día de nuestro bautismo. Tal vez sepamos por el catecismo que el bautismo es la puerta del cielo, que nos hace hijos de Dios, que nos permite ser parte de la Iglesia.
Pero quizá no nos damos cuenta de lo que significa entrar en la familia del Dios que creó las montañas y el sol, el viento y las hormigas, las nubes y los maizales, la frescura del amor y la grandeza de la fidelidad. De ese Dios que conoce cada rincón de nuestros pulmones, cada válvula de nuestro corazón, cada cabello de nuestra cabeza, cada pensamiento de nuestra imaginación alocada. De ese Dios que escogió a Israel y que quiso llevar su amor a todos los hombres, los del sur y los del norte, los ricos y los pobres, los grandes y los pequeños, los generosos y los mezquinos...
Hay que imbuirse en el amor de Dios. Hay que mirarse al espejo para descubrir, más allá de nuestros ojos, la sonrisa de un Dios que nos ama locamente.
Sólo desde esta experiencia se comprende la vida de un Francisco de Asís, un Ignacio de Loyola, un Juan Diego, una Madre Teresa de Calcuta o un Juan Pablo II.
Una vez que comprendemos lo mucho que Dios nos ama, entonces sí resulta fácil llegar al segundo momento de nuestra experiencia cristiana: dar un sí a Dios, entregar nuestros corazones a ese Cristo que nos quiere con locura.
La vida cristiana empieza a ser verdaderamente cristiana cuando se imita el amor del Dios que nos perdona, que nos ama, que nos salva. Dios se nos da en Cristo, y en Cristo nos pide, simplemente, que amemos. No hay otra manera de ser católicos.
No es posible ninguna entrega sin la experiencia del amor de Dios.Por eso puede ser fácil dar un sí total a Dios. Lo saben los esposos que se aman cristianamente. Su sí es parte de su fe, su amor crece y se alimenta a partir del amor que Dios les da. Lo saben los diáconos, los sacerdotes y los obispos, que reciben con alegría la llamada de Dios para darse completamente a los demás. Lo saben los consagrados, hombres y mujeres de tantas órdenes y congregaciones religiosas, que siguen una vocación de amor en el corazón mismo de la Iglesia.Una comunidad cristiana vive en plenitud su fe cuando en ella nacen entregas sin condiciones.
Es hermoso ver cómo en una parroquia, de un pueblo o de una ciudad, surgen vocaciones, chicos y chicas que deciden dar sus vidas a Dios. Son personas normales, que saben lo que dejan, que quizá lloran por la incomprensión en la familia o entre los amigos, pero que miran con seguridad hacia adelante: si Dios llama, la única respuesta válida y alegre que podemos dar es la del sí por amor.

El tercer milenio sigue su camino. Mientras algunos se esfuerzan por construir un mundo sin Dios, los cristianos miramos a Cristo, y descubrimos en su Cruz y en su Resurrección el amor de Dios Padre. Nuestras vidas quieren ser una sinfonía de generosidad, de donación, sin límites.
Querer guardar la vida es como querer atrapar vientos.
Sólo vive en plenitud el que se da a Dios, como esposo o esposa, como sacerdote, como consagrado. Lo demás termina.
En el cielo, en el mundo de lo eterno, el amor permanece, como una estrella que recoge su luz de la fuente inagotable del Dios que nos ama para siempre.

Sunday, February 26, 2006

Es El Señor Quien a Todos Nos Llama a Seguirle


Por Cristo y por los demás, hazte cura

"Benedicto XVI, en Colonia, animaba a los jóvenes a emprender un camino muy peculiar. Una peregrinación interior capaz de transformar la vida. Ese camino no puede ser otro que el de la identificación completa con Cristo. Nada hay que anteponer al amor de Cristo.


Él tiene que ser el primero en todas y cada una de las opciones, tanto como personas que como cristianos. Contemplar a Cristo es ver el rostro de Dios en figura humana. Esta carta pastoral, en el día del Seminario, está particularmente dedicada y dirigida a los jóvenes, pero para que sea leída y reflexionada por todos.


¡Quiero vivir! Es un deseo tan legítimo como imprescindible. Y, si se quiere ser en verdad cristiano, habrá que tener en cuenta que solamente Cristo es el manantial y la cumbre de la vida cristiana. Necesitamos que alguien nos ayude a conocer, a seguir, amar, a tener los mismos sentimientos de Aquel que no vino a ser servido sino a servir, con entera dedicación, con el mayor de los desprendimientos y la más sacrificada generosidad.



El secreto, para seguir ese camino y fuente de vida que es Cristo, como dice el Papa a los jóvenes, no es que ofrecerle vuestra libertad, vuestra oración y vuestro afecto más profundo y así encontrar el lugar de lo verdadero, de la justicia y del amor. Cristo te necesita... "Por Cristo y por los demás, hazte cura". Con esta imperiosa invitación se presenta este año la campaña del día del Seminario.


Cristo, la Iglesia, la sociedad te necesita. Y por muchos motivos. Se requieren sembradores de la palabra de Dios, ministros de los sacramentos y de la Eucaristía, servidores de la caridad... Pastores, en fin, que cuiden y guíen la comunidad cristiana. Así que, y seguimos al papa: abre tu corazón a Dios y déjate sorprender por Cristo.



Dale el derecho de hablarte. Abre las puertas de tu libertad a su amor misericordioso. Deja que ilumine con su luz tu mente y acaricie con su gracia tu corazón. Haz "la experiencia liberadora de la Iglesia como lugar de la misericordia y de la ternura de Dios para con los hombres" (Colonia 18-8-05).


Solamente de esta manera, tan sincera como decidida, vas a comprender la propia vocación y encontrarás tu propio camino. ... y tus hermanos también Quien ha escuchado a Cristo, enseguida va a oír la voz de esas gentes, que necesitan la ayuda de aquellos servidores fieles que entregan su vida al servicio de Cristo, de la Iglesia, del mundo.Si Cristo te necesita, él te dará la fuerza para seguir adelante y realizar plenamente una vocación sacerdotal. ¡Ayudaos mutuamente, que se es como vais a ser de verdad cristianos! como dice San Pablo.


La disponibilidad tiene que ir unida a la modestia, a una sencilla humildad que sabe muy bien que oficio tan admirable, como es el de ser sacerdote, solamente se puede desempeñar dignamente con la gracia y la ayuda de Dios.


Que por otra parte, nunca ha de faltar a quien sinceramente se la pide. Dice el Santo Padre, "la gente, seguimos al Papa, da la impresión de no necesitar de nosotros; parece inútil todo lo que hacemos. Y, sin embargo, la palabra del Señor nos enseña que sólo esta semilla transforma siempre de nuevo la tierra y la abre a la verdadera vida" (Aosta 25-7-05).Si Cristo te necesita, no es debido a que haya pocos sacerdotes, sino porque quiere hacer contigo algo grande y distinto de cuanto puedes pensar.


Solamente hace falta que aceptes su llamada y vivir con sus mismos sentimientos. Llénate de confianza, pues será el mismo Cristo tu inseparable compañero de camino. Puede ser que el miedo a lo desconocido te acobarde.


Escucha lo que dice el Papa: ¿Acaso no tenemos todos de algún modo miedo ‑ si dejamos entrar a Cristo totalmente dentro de nosotros, si nos abrimos totalmente a él ‑, miedo de que él pueda quitarnos algo de nuestra vida? ¿Acaso no tenemos miedo de renunciar a algo grande, único, que hace la vida más bella? ¿No corremos el riesgo de encontrarnos luego en la angustia y vernos privados de la libertad?

Y todavía el Papa quería decir: ¡no! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada ‑ absolutamente nada ‑ de lo que hace la vida libre, bella y grande... ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida" (Roma 24-4-05).


Responsabilidad de todos Aunque esta carta pastoral puede estar dirigida a los jóvenes, es para que todos la leamos y, en alguna forma, nos sintamos implicados y con no poca responsabilidad, en lo que a las vocaciones sacerdotales se refiere. De una manera más directa y particular, el tema de las vocaciones está estrechamente unido a la familia. Los padres y los hermanos son los que tienen que ayudar a Dios a que su voz se escucha y con generosidad se siga.


La comunidad cristiana, la parroquia, debe pedir por las vocaciones sacerdotales y buscar, de alguna manera, a los que han de ser los pastores que esa misma comunidad necesita. Y los sacerdotes, que han de "manifestar su alegría de haber sido llamados por el Señor". "Los jóvenes no buscan una Iglesia juvenil, sino joven de espíritu; una Iglesia en la que se transparenta Cristo, Hombre nuevo". Como todos los años, en el día del Seminario, queremos recordar esta grata responsabilidad de promover y cuidar de las vocaciones sacerdotales. Esperamos la oración y la ayuda de todos.


A María, Madre de la Iglesia, y a su esposo San José, les pedimos que presenten a su hijo nuestra oración y nuestra súplica.


+ Carlos, Cardenal Amigo Vallejo
Arzobispo de Sevilla, marzo 2006